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martes, 26 de marzo de 2013

MÁS INFORMACIÓN, MENOS CONOCIMIENTO



"MAS 

INFORMACIÓN, 

MENOS 

CONOCIMIENTO"

De Mario Vargas Llosa



Nos habla de un escritor reconocido, Nicholas Carr, y que en su juventud fue un ávido lector, hasta que descubrió la maravilla del internet. El dedicaba gran parte de su tiempo a usar los servicio non line y navegar por la red además de hacerse muy hábil en las herramientas que este medio ofrece. Haciéndose muy famosos por sus investigaciones en grandes universidades mundiales.
"Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar qué otra cosa hacer. Me siento como si estuviese siempre arrastrando mi cerebro descentrado de vuelta al texto. La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo". Fueron sus declaraciones al percibir por si mismo que ya no leia como antes y que preferia estar en frente de un monitor haciendo clicks por minutos bastándole ello para informarse de tal o cual tema.
The Shallows: What the Internet is Doing to Our Brains y, en español, Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus, 2011). Es su libro escrito a finales del 2007 donde a raíz de su retiro a una cabaña en Colorado sin móviles ni internet decide escribir este fascinante libro.
En este libro él no se muestra en contra de la era de las maquinas, por el contrario alaba las necesidades actuales de contar con los servicios (¿basicos?) que Google, Twitter, Facebook o Skype prestan a la información y a la comunicación, el compartir experiencias y conocimientos además de ser una gran herramienta en el avance de las grandes ciencias útiles para el hombre.
Los defensores del software alegan que se trata de una herramienta y que está al servicio de quien la usa y, desde luego, hay abundantes experimentos que parecen corroborarlo, siempre y cuando estas pruebas se efectúen en el campo de acción en el que los beneficios de aquella tecnología son indiscutibles: ¿quién podría negar que es un avance casi milagroso que, ahora, en pocos segundos, haciendo un pequeño clic con el ratón, un internauta recabe una información que hace pocos años le exigía semanas o meses de consultas en bibliotecas y a especialistas?. Su arma más destructiva es su facilidad y su practicidad.
El internet es una herramienta obsesivamente necesario pues se ha adaptado o lo que es peor nos hemos adaptado a su manera de informar y analizar, volviéndonos esclavos de aquellas maneras de captar informarcion, se nos hace tan atractiva la idea de manejar contenidos necesarios en menos de un minuto que el adquirir de viejas bibliotecas con decenas de libros y cientos de paginas, tan anticuada como aburrida.
No es de extrañarse leer confesiones tan sinceras como las de el profesor Joe O'Shea, filósofo de la Universidad de Florida, afirme: "Sentarse y leer un libro de cabo a rabo no tiene sentido. No es un buen uso de mi tiempo, ya que puedo tener toda la información que quiera con mayor rapidez a través de la Web. Cuando uno se vuelve un cazador experimentado en Internet, los libros son superfluos". O de la doctora Katherine Hayles, profesora de Literatura de la Universidad de Duke: "Ya no puedo conseguir que mis alumnos lean libros enteros".

CUESTIONARIO
1.-¿Es cierto que existe una distorsión en la capacidad de análisis del lector que esta atado a la información reverberante del internet? De ser positiva su respuesta, ¿cómo se produce ésta?
Según el libro de Carr, contribuye de alguna manera al desequilibrio en el análisis y más preocupante aun en la atención que se debe tener al momento de leer un libro, sea de tal o cual tipo, las deficiencias que posee la generación de hoy en cuanto a las tradicionales formar de obtención de conocimientos hacen que de alguna manera se utilice con gran eficiencia el uso de las herramientas que el internet ofrece, tales bondades logran que en un abrir y cerrar de ojos se logre obtener información en pocos minutos cuando antes se requeria de gran paciencia el escudriñar libro por libro hasta dar con el dato requerido.
El uso del internet y todas sus redes fomenta el acceso a la información por que se nos brinda de una manera muy rápida y rapidez es lo que se requiere en un mundo de avanzada donde algunas grandes urben nunca duermen, por consiguiente es un medio eficaz y no tanto eficiente en la obtención de información sea para uso necesaria o no.
Dicho de otro modo el internet brinda celeridad, más la lectura como se le conoce brinda paciencia, garantía en que la información llegara precisa, además de ser un habito muy valorado porque fomenta la capacidad de comprensión y el uso tan tradicional de este medio hace que sea siempre necesaria, imaginemos ante una catástrofe mundial, adiós agua adiós luz, que habrá en nuestro baúl? Libros.
Si antes era un placer genuino leer La madre o Cien años de soledad sentada en un mullido sofá imaginando tales escenarios cuasi épicos, ahora es casi necesaria y a la vez descarada la manera en que las célebres lecturas se nos ponen tan gélidas a través de la pantalla de un ordenador, las juventudes incomprendidas tal vez de sus nuevos hábitos y costumbres en un abrir y cerrar de ojos, o mejor dicho en un abrir y cerrar de ventanas con el copy paste incluido se les hace tan divinos como celestiales la toma de tales lecturas.
Y agárrense si pensamos que lo hemos visto todo, como quien adora una película y espera la saga completa degustado secuela a secuela esta infame revolución todavía no concluye. Por el contrario, en este incesante medio cada dia surgen nuevos retos y nuevos logros que hacen que estamos viviendo a mil por hora, o como si fuera o mismo tecleando a mil por hora,

Algunos consideran que Nicholas Carr, es un exagerado o un Nostradamus sin éxitos en sus predicciones, como ocurre siempre con los argumentos que defienden tesis controvertidas. Ahora al parecer el genero llamado ciencia ficción se nos queda chiquito en este mundo ávido de conocimientos pero conocimientos inmersos en un mundo casi perfecto donde el único costo y sin pago a plazos es la robotización humana imparable como corriendo los cien metros planos junto a Usain Bolt.






4 comentarios:

  1. Vaya la síntesis q acabo de leer tiene mucha razón, en la actualidad muchos jóvenes en vez de leer un libro se van mas a solo buscar la información ya resumida q es la q se encuentra en la Internet, siga así señorita martha muy centrado su análisis por q da a conocer lo q sucede actualmente en nuestro pais y también a nivel mundial.

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  2. Se dice que la Web contribuyó a las posibilidades de comunicación, por ende también a la comunicación de la información y, por lo tanto, a la comunicación de conocimiento, es decir, en definitiva, de la educación, de la cultura, etcétera, etcétera, etcétera. Pero amigos de la informática: ¿Cuál es la certeza, si es que hay modo de verificarlo, que, habiendo recorrido de nodo a nodo las infinitas fuentes de información y, habiendo encontrado una documentación exacta referida a nuestra búsqueda, hayamos aprendido algo verdaderamente? Ustedes dirán: sí, se aprende de una manera veloz y cada vez más autosuficiente. En un futuro, como lo ha premonitado la ciencia-ficción, el trabajo duro será para las máquinas, ya no habrá que esforzarse y el conocimiento será ampliamente generalizado y global. Y tienen razón, quizás haya un conocimiento, pero para mí, así, jamás un aprendizaje. Aprender es más que conocer, aprender no solamente es absorber contenidos, se trata aquí de nuestro futuro como personas capaces de forjarse una identidad, un carácter que no se traman en lo virtual. La Internet, no puedo dudarlo, tiene sus beneficios, pero el aprendizaje, señores, es en lo profundo y en lo personal. Una cultura virtual no respeta identidades, las personas se relacionan no con un autor, con un libro, sino con una enciclopedia. El trato es tan amplio como poco comprometido. Y una educación sin profundidad y sin compromiso raya en el ocaso. Sin embargo, yo, Javier Santos Rodríguez, estoy lejos de tener una verdad acerca de este asunto. Realmente estamos parados en un momento de transición para mí, entre dos edades históricas, y eso no nos da permiso para elaborar una conclusión verdadera. Otros más hábiles sabrán refutar todo lo dicho anteriormente y tendrán sus razones. Por eso, creo que existe en mí un cuestionamiento que va más allá de la disyuntiva y que determina como necesarias las dos posiciones. Veo la cultura como un barco de vela en alta mar. Me parece sinceramente que no habría avance cultural sino por el viento que adviene lo nuevo, lo moderno, la tecnología y la informática. Pero, pero, para que un barco cultural avance es necesario su vela, es decir la resistencia a ese viento, que si no fuera por la vela, sería puro vértigo y habría quizás un riesgo que no significaría cambio, sino algo peor, degradación de la cultura. Creo, y en eso estoy muy seguro, que los cambios son moralmente buenos pero que tienen que ser paulatinos y suaves. Aun así, percibo necesario el viento, el vértigo contenido en diálogo con la vela. Tampoco se avanza sin viento.

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